Cofradías que componen el Cabildo

Historia del Cabildo de Cofradías

En la actualidad son nueve las Cofradías que componen el Cabildo y procesionan a lo largo de la Semana Santa aguileña.

Paso encarnado Paso morado Paso encarnado Paso encarnado Paso encarnado Paso encarnado Paso encarnado Santiago Apóstol


COFRADÍA DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LA COLUMNA Y SANTÍSIMO CRISTO DE LA SANGRE



      Esta Cofradía surge en la Semana Santa del año 1945, cuando un grupo de amigos, entre ellos, D. Guillermo Muñoz, D. Carlos Marín, D. Andrés Fernández Corredor y D. Pedro Mª Martí Carbonell, se desplazaron a la vecina ciudad de Cartagena a ver las procesiones. En el transcurso de este viaje, decidieron formar la citada Cofradía.

      Se adquiere la imagen de Jesús de la Columna, no se sabe con certeza el lugar, pero parece ser, que está fabricada en la población de Olot y para procesionar la Imagen se fabrica en Águilas un sencillo trono.

      Nota especial de la cofradía será la vestimenta: lucía capas de raso, siendo la primera Cofradía de Águilas en lucirla. Capas, túnicas y resto del traje, se realizó en Cartagena, siendo las túnicas de color blanco y las capas de color rojo y amarillo oro.

      En sus primeros años, se caracterizó, porque sus nazarenos, eran parejas de novios o recién casados. Su primer abanderado fue D. Doroteo Martínez, y sus mayordomos los fundadores de la Cofradía.

      Hemos de hacer mención en la importancia que tuvo la fundación de esta Cofradía en las procesiones aguileñas, ya que este hecho, hizo que el sentir pasionario en Águilas, fuera más popular que hasta entonces, y que las gentes participaran más en la Semana Santa.

      Desde que los fundadores por distintos motivos, van abandonando la Cofradía, hubo unos años que la dirigió; el Gremio de Carteros, y fue el que se preocupó de su custodia y de que siguiera desfilando por las calles de Águilas.

      Durante unos años, aproximadamente sobre 1964-66, no se sabe por qué motivos, las procesiones de Semana Santa, dejaron de desfilar en nuestra ciudad por un tiempo.

      Fue en el año 1968, siendo alcalde D. Emilio Landáburu, y de la mano del Ayuntamiento es cuando las procesiones volvieron a resurgir y salir nuevamente a las calles.

      Al frente de cada Cofradía, se colocó a una persona o grupo de ellas. El Paso Encarnado, tuvo por responsable a Pascual Muñoz, fue entonces, cuando entró en la Cofradía su hermano, Sebastián Muñoz Muñoz, que ya se quedaría con la responsabilidad del paso hasta la actualidad. Desde ese momento, Sebastián, fue respaldado por su primo José María Muñoz Martínez, junto a otros miembros de la familia, que aún siguen apoyándole.

      Dos años después en el 1971 se formó la Junta de Procesiones, y siempre bajo la tutela del Ayuntamiento; se encargaría de que todas las cofradías siguieran saliendo a la calle.

      A pesar de que fueron años difíciles, con mucho esfuerzo, tesón y trabajo, se consiguió que las procesiones persistieran y no se perdieran; había poco dinero y una apatía general hacia la Semana Santa y los desfiles.

      Con las subvenciones del Ayuntamiento, venta de loterías, rifas y otra serie de actividades, además de ir sacando el paso a la calle, también se consiguió que saliera lo más dignamente posible. Por esas fechas, se utilizaban flores de plástico, lo que hacía que el único gasto añadido, amén de reponer las rotas, era lavarlas para volverlas a colocar en el trono.

      En estos años y posteriores, el mayor problema de la Cofradía era la falta de local para guardar, además del trono, que es lo más voluminoso, también las ropas y demás enseres, incluida la Imagen, con el consiguiente deterioro que suponía tener que guardarlo todo, en cualquier sitio y de cualquier manera. A modo de recordatorio, los lugares que acogieron el trono fueron, el almacén de D. Miguel Martínez, en calle Aire, el almacén destinado a los barrenderos y que estaba situado frente a la gasolinera K´Anibal, en la esquina formada por las calles Rey Carlos III y Avda. Juan Carlos I. Otro lugar de almacenamiento fue el bajo que quedó al cerrar la calle Severo Montalvo, cuando por conveniencias urbanísticas se cortó su continuidad hacia el puerto a la altura de lo que hoy es la Plaza de Asunción Balaguer y la Casa de la Cultura.

      Fue en 1975 cuando Sebastián Muñoz Palazón, ante la incertidumbre que tenía su hijo todos los años, al no saber donde preparar ni guardar el trono, habilitó la puerta y el bajo de un almacén de su propiedad, situado en la Calle Severo Montalvo, para que pudiera tener un sitio, más o menos decente, y más aún, libre de preocupaciones de donde se prepararía el trono para salir en la procesión y su acomodo el resto del año.

      En 1978, al principio de los Ayuntamientos democráticos, también hubo unos años de incertidumbre. Ese primer año, siendo alcalde, D. Cristóbal Ruiz, y con el auspicio de algunos concejales, principalmente de UCD, se decidió por parte de estos, ayudar económicamente a las Cofradías aguileñas.

      Para facilitar estas ayudas, se canalizaron por Gremios y Pasos. Al Encarnado, le correspondieron los relativos al sector agrícola, estando al frente de su coordinación, D. Miguel García, Presidente de AGRASA y en esos años, concejal de UCD.

      Gracias a ese leve impulso económico, se consiguió comprar ropa nueva, cambiar la iluminación, que en vez de conectarse a la red pública pasó a ser alimentada por baterías, además de sustituir las flores de plástico por naturales.

      Hubo todavía algunos años difíciles, ya que la mayor fuente de ingresos, seguía siendo la subvención del Ayuntamiento; y aunque siempre se tuvo el apoyo de los Alcaldes, en esos primeros años de democracia, tampoco andaba el Consistorio muy boyante en lo económico.

      Fue alrededor de los años 1985-90 cuando se empezaron a notar grandes mejorías en el Paso: Se realizaron innovaciones, como la renovación del trono en una carpintería de la localidad llamada “El Mellizo”; se cambiaron los hachotes; se incrementó el grupo de nazarenos en la parte delantera de terciopelo; se realizo el Estandarte bordado en oro, en el taller lorquino de Joaquín Castellar y otro más pequeño realizado en Águilas por Marita Pérez. Enseres que hasta ese momento no poseía la Cofradía, y cada año se fueron notando las mejoras.

      En el año 1.998 se le cambió toda la candelería; obra en este caso, del orfebre lorquino, Andrés Barnes.

      Aunque como hemos dicho anteriormente, se tenía un lugar para guardar, trono y enseres, había una cierta inquietud, por conseguir una Casa de Hermandad. En el año 2003, de nuevo la familia de Sebastián Muñoz, sabiendo la ilusión que para él suponía este proyecto y lo sensibilizados que estaban todos con este Paso, formaron una piña a su alrededor y adquirieron un bajo con medidas y altura suficientes para que las imágenes pudieran salir desde dentro encima del trono, algo que anteriormente era imposible por la altura del local, lo que obligaba a colocarlas antes de salir a desfilar, con el trabajo que suponía colocar la Imagen en la calle, cuando el trono ya estaba arreglado con las flores, además de los posibles imprevistos y retrasos que podía suponer esta maniobra con el nerviosismo de última hora.

      Las personas que de forma privada compraron el bajo totalmente terminado para uso y disfrute de la Cofradía, fueron: Sebastián Muñoz Muñoz, Julio Muñoz Martínez, José Mª Muñoz Martínez, Caridad Mª Muñoz Valdés, Natalia Muñoz Valdés, Antonio Muñoz García, Mª José Muñoz García, Julio Javier Muñoz García, José Mª Muñoz Espinosa y Guillermo Muñoz Espinosa.

      En el año 2006, la Cofradía adquirió una nueva bandera bordada en oro realizada bajo la dirección de Antonio Molina Muñoz y seguía creciendo. Pero la asignatura pendiente, era la adquisición de la Imagen del Cristo de la Sangre, la dilación en la compra del mismo se explica brevemente el porqué y siempre por motivos económicos.

      Este Paso nace con el nombre de Nuestro Padre Jesús de la Columna y Santísimo Cristo de la Sangre, por lo que para tal motivo, disponía y dispone de dos vestimentas: capa roja con la que desfila en la mañana, y capa amarilla oro por la noche. Desde su fundación, se adquiere como se ha dicho anteriormente, la Imagen del Cristo de la Columna, que es con la que se procesiona por la mañana. Por la noche procesionaba el Cristo Crucificado; que no era propiedad del Paso. Primeramente, lo hacía con una imagen que se encontraba en la capilla de la Residencia San Francisco; y posteriormente, con la que procesiona la Cofradía del Silencio el Jueves Santo y cuyo titular es, el Cristo de la Agonía.

      En Enero de 2006, Sebastián Muñoz, tras informarse sobre el escultor que pudiese llevar a cabo con mayor garantía el trabajo a realizar, encargó la Imagen del Cristo Crucificado al taller de arte religioso Salmerón, S.L., de Socuéllamos (Ciudad Real), especializados en esculturas y tallas de Imágenes para Semana Santa.

      Es en 2007 cuando la Cofradía desfila por primera vez con la Imagen del Cristo de la Sangre (talla del Cristo Crucificado ya muerto en la cruz), que corresponde al que debe desfilar en la noche del Viernes Santo. La Imagen es bendecida en la Casa de Hermandad el día 2 de abril del año anteriormente citado por D. José Ruiz, Cura Párroco de la Parroquia de San José, en presencia de: D. Juan Ramírez Soto Alcalde Presidente del Ayuntamiento; Sebastián Muñoz como Presidente de la Cofradía junto con su Directiva, Banda de Tambores y Cornetas de San José; Cofrades y numeroso público que quiso estar presente en dicho acto y acompañar en este día y momento tan importante para todos los componente de esta Hermandad.

      Esta Cofradía ira año tras año procurando hacer innovaciones, ir creciendo y en cada momento supeditada a los recursos económicos, y siempre pensando en el engrandecimiento de ésta. Y ¡como no! en el de nuestras desfiles Procesionales de Semana Santa.

      Como recordatorio de este breve resumen de la historia del Paso Encarnado (o Rojo, como también se le llama), habría que hacerles un reconocimiento a sus fundadores y a todas aquellas personas que en mayor o menor medida han aportado su granito de arena. Y para los que están y estamos en este momento, que Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora y Madre la Virgen, nos de la fuerza suficiente para llevar a cabo nuestro cometido en la Cofradía, e iluminarnos, para mejor transmitir en la calle a través de esta manifestación popular, los Evangelios que se dan dentro del Templo, y siempre por los cauces que nos marca Nuestra Santa Madre Iglesia.

Sebastián Muñoz Muñoz